¿Sabes usar realmente los pedales del vehículo?

Todos sabemos que existen tres tipos de pedales, y para qué sirven cada uno de ellos. El acelerador, el freno y el embrague son los pedales que mueven y detienen un vehículo. Pero dependerá de cada conductor de cómo se empleen, dependiendo así también la seguridad y comodidad durante la conducción, el consumo e incluso la mecánica del automóvil.

Para controlar el movimiento del vehículo, iniciar la marcha, detenerla y aumentar o disminuir la velocidad será necesario emplear los pedales. En Autoescuela Univérsitas queremos que conozcas cómo se debe hacer un buen uso de ellos.

El acelerador es el encargado de adecuar la potencia del motor

Si sabes emplear correctamente todos los controles, podrás circular de forma segura y eficiente, obteniendo un rendimiento óptimo de la mecánica del automóvil y proteger los desgastes prematuros de éste.

El acelerador es el pedal más situado a la derecha. Su función principal es regular el paso de carburante a los cilindros para poder adecuar la potencia del motor. Es decir, su uso determina su consumo y también condiciona el uso del resto de los pedales.

Si se abusa del acelerador, será necesario pisar más veces los otros dos pedales. Para poder manejar con eficacia el acelerador, será necesario saber cuándo y cuánto pisarlo. Podemos decir que el acelerador es el pedal más importante porque afecta al consumo, la potencia y la seguridad del vehículo. Además, determina la anticipación y la distancia de seguridad.

 

Los coches automáticos solamente disponen de pedales de freno y acelerador.

 

Basta con pisarlo muy poco para que la energía cinética del vehículo se incremente de manera exponencial. En algunas circunstancias, no usarlo también supone un uso seguro e inteligente. Es decir, si se levanta un poco el pie del acelerador antes de llegar a las curvas, a retenciones y a semáforos en rojo conseguiremos reducir el uso del pedal y el consumo del combustible.

El pedal del acelerador cobra gran importancia en situaciones como en los adelantamientos e incorporaciones en las que se necesita una gran potencia y velocidad y se necesita pisarlo de forma decida, en ocasiones a fondo, para poder completar la maniobra con seguridad.

El freno tiene que emplearse en su justa medida

El pedal del centro, el freno, permite detener el vehículo, adecuar su velocidad y mantener la distancia de seguridad con otros vehículos. Los expertos estipulan que el freno se debe emplear en su justa medida y con suavidad. Es decir, no se debe emplear excesivamente, sino que se debe aplicar la presión necesaria.

Claves para conducir de forma eficiente

Durante la frenada es necesario dosificar la presión que se realiza sobre el pedal. Realizarlo de esta forma será una manera útil de usarlo en frenadas importantes y se hará también más cómoda la marcha a sus pasajeros.

Muchos conductores suelen frenar fuerte al final, pero se debe realizar al contrario. Es decir, es mejor frenar fuerte al principio y liberar el pedal al final. Además, cuando pisamos fuerte el pedal del freno, el sistema ABS del vehículo entra en acción. La manera más adecuada de reaccionar es mantener el pie sobre el pedal a pesar de la vibración, no retirarlo y pisar el embrague para que el motor del vehículo no se cale.

Únicamente los coches manuales cuentan con el pedal del embrague

La función del embrague es acoplar y desacoplar el motor a la caja de velocidades. Se usa para poder cambiar de marcha, pisándolo hasta el fondo y soltándolo suave y progresivamente. Uno de los errores más frecuentes es acelerar antes de soltar del todo el embrague o apoyar el pie en el pedal durante la conducción, porque se producen desgastes prematuros.

A driver with his hand on the steering wheel of a Mercedes-Benz car

Es importante conocer y dominar el punto de fricción para controlar el vehículo al iniciar la marcha en pendientes ascendientes, en estacionamientos y para realizar una conducción cómoda y suave. Cuando hablamos del punto de fricción, nos referimos a cuando el disco del embrague y el volante de inercia conectan y se transmite el movimiento.

Saltarse una marcha cuando la velocidad del vehículo lo permite para subir o bajar de marcha (de tercera a quinta) es una forma eficaz de usar el cambio y reducir el consumo.

 

Si realizamos una conducción calmada, con cambios de marcha sin subir mucho las revoluciones, optimizamos las prestaciones del vehículo, aprovechando su potencia y reduciendo el consumo.

En muchas ocasiones, algunos conductores no pisan el pedal del embrague a fondo. Esto supone que se estropee el sistema de cambio de marchas. A veces esto puede ocurrir por no colocar bien el asiento del conductor. Para poder colocarlo correctamente, busca la separación óptima respecto al volante y los pedales. El asiento debe quedar a una distancia que pueda permitir maniobrar con comodidad. Con el pedal pisado a fondo, la pierna izquierda debe quedar ligeramente flexionada, no estirada.